QUÉ HACER CUANDO TODO TE SALE MAL

Inicias el día, el mes o el año con la fiel creencia de que todo saldrá como lo esperas, los objetivos ya están planteados, el plan de acción ya está definido, sabes que debes esforzarte al máximo pero que todo saldrá bien, siempre y cuando no suceda nada inesperado que cambie “la jugada” y todo comience a salir mal.

FINALMENTE EL PLAN NO SALE, ¿QUÉ HACER?

Bueno francamente, es un capricho pensar que el plan saldrá tal y como lo pensaste, siempre la realidad nos prepara una o varias sorpresas que en ningún momento tuvimos en cuenta,  de lo contrario sería todo muy aburrido.

Pero el punto aquí no es si el plan tiene o no una opción b sino si el encargado de llevarlo adelante tiene la capacidad de darse cuenta que las cosas no están saliendo como lo espera y si tiene lo suficiente para no dejar que esta mala situación lo contamine y lo lleve a cometer más errores.

Cuando las cosas no salen como quieres, primero que nada debes darte cuenta de ello, tomar consciencia. Este es un punto que siempre lo repito pero que pocas veces se lo tiene en cuenta, y es quizá el más importante a la hora de enfrentar una situación adversa, ya que el hecho de darnos cuenta y comprender lo que sucede nos ayuda a identificar donde estuvieron los errores y a entender quizá porqué sucedió lo que sucedió.

NO GENERALIZAR

Luego de tomar consciencia sobre lo que está sucediendo, tienes que comprender que tu vida es mucho más grande de que sea que estés haciendo. Y este punto es la clave para evitar una derivación de malas decisiones que traigan como consecuencia una reacción en cadena de malos momentos.

Se trata de que aprendas a dominar lo que sucede en tu realidad, y no de que por el hecho de que una situación no salió como lo esperabas tengas que estar padeciendo un mal momento en el resto de tu vida.

Debemos ser conscientes de que somos más de lo que hacemos, mucho más.

“El subconsciente no distingue entre impulsos de pensamientos  positivos o negativos. Trabaja con el material que le suministramos, a través de nuestro impulso de pensamientos. El subconsciente traducirá en algo real un pensamiento regido por el miedo con tanta facilidad como transformaría en realidad un pensamiento regido por el coraje, o por la fe.” Piense y Hágase Rico – Napoleón Hill.

 

TU FORMA DE VER, DETERMINA TU FORMA DE HACER

La realidad siempre es una sola, pero la percepción que cada persona tiene de ella es lo que cambia. Y es aquí donde intervienen factores como el contexto, las circunstancias, la historia, etc. factores que de alguna manera u otra a todos nos marcan.

Lo que sucede es que muchas veces cuando tenemos algún problema, nuestra propia moral comienza a caer, y empieza a formarse una especie de reacción en cadena de pensamiento negativos que nos van afectado de tal manera que todo lo que intentamos hacer está “contaminado” por este pensamiento, a tal punto que pensamos que somos hijos de la mala suerte, o pero aún que somos inútiles.

Si te encuentras en esta situación, lo más recomendable es nunca perder la confianza, y una de las mejores maneras de hacerlo es siempre apostando por uno mismo, por lo que vos  pensás que podes hacer sin temor a equivocarte, pero siendo responsable de saber actuar en el momento justo si las cosas siguen sin salir bien.

Pero si en lugar de no darte cuenta de esto, y ante la primera mala situación que te toca enfrentar, comienzas a pensar que no tienes derecho a que las cosas te salgan bien, claramente estarás a las puertas de un nuevo fracaso, porque todo lo que hacemos, lo entendamos o no está marcado por nuestro enfoque y predisposición.

De alguna manera esto funciona como la economía: cuando las cosas comiencen a salir mal, detente, piensa, y busca la manera de que tu moral y confianza no sigan cayendo para que tus objetivos y sueños no se continúen devaluando.

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